¿Amo lo que hago?

Estar contento con algo mientras “vas ganando” es fácil. Eso no es un indicador para saber si amas lo que estás haciendo. Pero cuando vas perdiendo… cuando estas tan rezagado que ya no ves al primero… Es justo ahí donde realmente cuenta.

¿Seguís o te rendis?

Muchas veces miro para atrás y pienso si hago lo que amo o si amo lo que hago. Los lectores más estrictos quizás me digan que es lo mismo y estoy de acuerdo con que, al final del día, sea casi lo mismo. Pero la diferencia es algo muy sutil, y radica en su en su origen:

  • Amo lo que hago: Por alguna razón realizo una actividad (un deporte, un trabajo, lo que sea) que, con el tiempo, aprendí a amar y disfrutar muy profundamente.
  • Hago lo que amo: Soy uno de esos aventureros que tiene muy claro que quiere en la vida, y encima puede vivir de ello (jugador de fútbol, diseñador de autos F1, etc.).

Como dije, cualquiera de las dos tiene que ver con la felicidad y el amor por lo que se hace, lo que cambia es como se llegó a ese amor. Muchas veces medité sobre era en mi caso pero nunca llegué a una conclusión. A veces pienso que estoy de un lado o del otro, pero también debo reconocer que me ha ido muy bien: Práctico desde los 8 años el deporte que elegí, a los 18 años pude entrar a la compañía que quería, cuando quise buscar rumbos nuevos lo hice, y ahora estoy escribiendo un libro sobre una de las temáticas que más me apasiona. Entonces, ¿cómo saber si hago lo que amo o si amo lo que hago? ¿Qué fue primero?: ¿Me encantaba lo que estaba emprendiendo o me gustaba el “éxito” asociado?

Cuando el final del cuento es feliz, ¿qué importa? ¿Para qué analizar todo esto, si me fue bien? Bueno, visto de esa manera puede que no tenga sentido. Pero creanme una cosa: Es fundamental meditarlo, porque si se nos empieza a complicar y no es algo que amamos no vamos a ponerle el mismo corazón como si fuera algo bien nuestro, ¿no creen? En mi caso, cuando hago algo por compromiso y -ENCIMA- presenta alguna dificultad, todo se me hace cuesta arriba y no encuentro la mínima motivación para seguir adelante. Cuando me encuentro en situaciones así (algunas veces más de las que me gustaría) me acuerdo una de las frases que más se me quedaron grabadas, que se la escuché decir hace muchos años a Mario Mouche:

La victoria está 5 minutos después de que el resto se rinde

Lo que te moviliza lo sabes solo vos, y si estas pasando por un momento duro, donde todo cuesta más, seguí adelante. Si es lo que amas, la motivación va a aparecer sola. Si no es lo que amas, vas a tener que hacer algo al respecto para cambiarlo, ¿no? Quizás ahí encuentres la motivación para sortear el mal trago. Al fin y al cabo, amar lo que haces o hacer lo que amas no es un destino, sino el camino ;)
Foto por humbletree

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Hay 2 Comentarios

  1. M

    Como simpre, es difícil no estar de acuerdo con vos, excelente Rodo! :) Lo que sí me parece que valdría la pena aclarar es, como decís, tener clara esa diferencia sobre “amo lo que hago” y “hago lo que amo”; vamos a tener que saber diferenciar esos momentos para poder afrontar las situaciones difíciles de la manera que sea necesario. Si yo se que me va a costar atravesar una situación difícil, entonces ya estoy en condiciones de asimilarlo mejor y tomar otra actitud, o no. Abrazo!!

  2. La verdad, no solo me siento identificada, sino creo fervorosamente que si amas lo que haces no te puede ir mal, al final del camino la recompensa existe. Muchos pueden deducir que suerte que tiene este, que acomodo aquel, lo cierto es que sin pasión y sin la búsqueda todo es mas dificil.
    Como también fue dificil mi decisión de dejar la “comodidad” de un trabajo seguro porque me alejaba del camino que queria….
    Hoy, yo tambien AMO LO QUE HAGO y por sobretodo lo DISFRUTO!